Exploración del 9 de agosto de 2015
Tierras de Mandelb

(Els Argilers d'Anguera)

Fotografías realizadas durante la exploracón la mina de Els Argilers d'Anguera. Los nombres de los lugares corresponden al nuevo territorio conquistado.

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Mapa interactivo y fotografias de la exploracón del 9 de agosto. Territorio renombrado como Tierras de Mandelb.
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                        Tierras de Mandelb 

Territorio utópico creado desde la exploración del 9 de Agosto de 2015

Diario de ruta.

 

El 9 de agosto nos envían a cuatro exploradores para que nos adelantemos al resto de  la caravana. Mientras, los demás quedaran montando un improvisado campamento temporal en espera de nuestras noticias
Los ánimos no están demasiado altos. El paso por el Reino de la Ceniza fue muy duro anímicamente para todos. No vamos sobrados de agua ni de fuerzas, así que esa es la mejor opción. Si durante el camino encontramos agua o algún territorio de interés, avisaremos al resto y prepararemos la expedición con más calma y conociendo previamente el terreno.
Desde que avistamos la tierra que después llamaríamos de Mandelb, no dejamos de tener la extraña sensación de que algo se movía entre nosotros observando nuestros pasos.

Atravesamos  una zona boscosa y de matorral, que dificultaba nuestro avance y tras unos pocos kilómetros, dimos con un camino bastante ancho y con aspecto de ser utilizado con poca frecuencia. En un cruce vimos una alpargata tirada en la cuneta. Por su aspecto debía llevar años allí. Pero que la zona estaba habitada, era seguro.

 

Un majestuoso árbol hacía contraluz desde la cima de Lorenz. Hacemos una pequeña parada al cobijo de unas peñas y tras recuperar el aire continuamos marcha.

Seguimos el camino con dirección oeste y casi al atardecer, tras doblar una quebrada vimos un pequeño lago entre tierras arcillosas. El agua se encontraba al fondo de unos barrancos con varias decenas de metros de caída. Desde donde estábamos parecían de difícil acceso, pero intuíamos que si había un camino, tendría que haber alguna bajada.
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Rodeamos el pico de Ängstrong hasta la estrecha entrada de Noether.

En seguida nos llaman la atención unas cadenas en la pared. Desconocemos quienes las habrán puesto ahí o con que finalidad. Como se encuentran medio enterradas en la tierra azul y ocre de la ladera, suponemos que han de tener muchos años.

La sensación de compañía ajena era cada vez más clara para todos, eran  como pequeñas ráfagas de brisa cambiante, como si algo se moviera entre nosotros con extrema rapidez. Si bien el fenómeno era raro, no sentíamos amenaza o peligro.
 

Caminamos sobre la planicie de Boyle. El suelo oxidado en pequeños bultos volcánicos  le da un bello color anaranjado al entorno. No se adivina ni un ápice de vegetación cerca. Solo el abultado suelo oxidado bajo nuestros pies. A lo lejos divisamos dos cuevas y hacia allí nos dirigimos para hacer noche.

Casi al llegar a la entrada, unas manchas borrosas nos detienen. Atónitos vemos como se materializan ante nuestros ojos los golpes de brisa que llevamos notando todo el camino.  Son los habitantes de Mandelb, los que se hacen llamar los Físicos. Nos examinan con la curiosidad de quienes hace mucho que no ven pasar a alguien por sus tierras. Sus caras parecen amables y enseguida nos acercan agua. Superada la primera impresión y repuestos del susto, nos invitan amablemente a entrar en sus cuevas.

 

Los habitantes de Mandelb, dedican las horas exclusivamente al estudio de las leyes del universo, y lo han hecho durante tantos siglos y con tal perfección, que eso les ha permitido saber como moverse entre varios espacios a velocidades  inimaginables, tanto que tienen la capacidad de estar en varios lugares a la vez. De ahí la brisa que notábamos constantemente a nuestro alrededor.

Son gentes afables y la conversación se alarga durante casi toda la noche, procuramos poner toda nuestra atención a lo que nos cuentan y les preguntamos todo lo que se nos ocurre, aunque la mayoría de las veces no alcancemos a comprender sus respuestas.

 

Al amanecer nos acompañan cruzando las salinas de la costa de Feynman, por el Cañon de Ghose y el cauce seco del rio Meitner.
En la cueva de Mayer, asistimos a un ritual que hacen cada solsticio, en el que todos giran a un tiempo saltando de un espacio a otro. El ruido es como de un enjambre en movimiento, notamos un fuerte viento en nuestras caras pero curiosamente no se levanta ni una mota de polvo del suelo. Después  del ritual nos explican que durante los giros se pasan los conocimientos adquiridos de forma instantánea de unos a otros, pasando así toda la comunidad a conocer lo que conoce cada individuo.
Los Fisicos, nos condujeron hasta la falda del Curie, una picuda montaña con tierras rojas en la base y ocre claro en las cumbres.

 

Por la oscura boca del Venturi abandonamos estas áridas tierras arcillosas de llamativos colores y veloces habitantes.


Tierras de Mandelb, 9 de agosto del 2015