Exploración del 19 de agosto de 2015
Tierras de Atroh

(Els Estrets. Horta de Sant Joan)

 

Tono Carbajo, una de las principales características de la trayectoria de Tono Carbajo, es la mezcla de diferentes tecnicas, como la fotografia , pla pintura y los objetos atornillados directamente sobre la tela. 

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Tono Carbajo, genera de esa forma un tipo de espacio muy personal y reconocible dentro del panorama del arte actual .arte contemporáneo gallego

Tono Carbajo, tiene obra en importantes colecciones publicas y privadas. arte contemporáneo gallego

Tono Carbajo, expone regularmente su trabajo en varias galerias y ferias de arte contemporáneo. arte contemporáneo gallego

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Tono Carbajo, reside actualmente en Barcelona. arte contemporáneo barcelona.arte contemporaneo gallego.

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Fotografías realizadas durante la exploración la mina del Barranc del Carrer Ample en Els Estrets. Horta de Sant Joan. Los nombres de los lugares corresponden al nuevo territorio conquistado.

(clicar sobre las fotografías para aumentar)

Mapa interactivo y fotografias de la exploración del 19 de agosto. Territorio renombrado como Tierras de Atroh.
(clicar sobre las señalizaciones para ver las fotos geolocalizadas)

                        Tierras de Atroh 

Territorio utópico creado desde la exploración del 19 de Agosto de 2015

 

 

 

 

 

Diario de ruta.

 

Al dejar el camino principal se abrió ante nosotros un inmenso espacio rodeado de paredes de mármol. El sol hace que brillen como espejos veteados en rosa. Frente a nosotros las dos Islas Isorgas flotando solitarias  en el Mar de Piedra.

Tomamos un camino a  nuestra izquierda, flanqueados por unos escalones de unos cinco metros de altura parecidos a construcciones megalíticas. Una de las paredes mostraba muescas perfectamente paralelas. No se nos ocurre con que tecnología podrían haberlas tallado, pero sin duda llevan ahí cientos de años.

Al poco el camino desaparece y desemboca en un cauce de rio seco. Tras un breve descanso para reponer fuerzas, decidimos explorar rio arriba.
No estámos preparados para un camino tan pedregoso. Al pisar, algunas piedras basculan y es fácil torcerse un tobillo. De cuando en cuando enormes rocas caídas en medio del cauce dificultan aún más el paso.

Escasea el agua. Decidimos racionarla. Es difícil averiguar dónde acabara el cauce. Intentaremos acercarnos a su nacimiento, para levantar los mapas.

 

Los habitantes de las Tierras de Atroh son de origen pétreo. Los profundos estados de meditación a los que se sometieron durante siglos, los ha convertido en unos seres tan tranquilos que no suelen moverse durante años. Solo una avalancha o algún grave peligro los hace cambiar ligeramente su posición. En su quietud parecen haber encontrado tanto una profunda felicidad como un camuflaje perfecto. Hay que fijarse mucho para descubrirlos cuando están mimetizados con el paisaje.
Los habitantes de piedra se agrupan en cuatro familias o grupos principales:  los Atrensis y los Tristcensis, los Ogris y los Vergusis.

Todos son muy pacíficos. No solo no representan ningún peligro para nosotros, si no que es imposible entablar conversación con ellos, ya que su infinita lentitud hace que puedan tardar años en elaborar una respuesta coherente. Se les diga lo que se les diga, incluso profiriendo las más terribles amenazas, ni si quiera pestañean. Permanecen en impasibles en una actitud de calma total.

Después de vanos intentos de comunicarnos con alguno desistimos y seguimos río arriba.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

cabeza de Ogri orientalis                                                                                            Cueva Columnas                                                                   

 

 

 

A medida que avanzamos, vamos catalogando la fauna. Eso retrasa notablemente el camino, pero también da pequeños momentos de descanso que son agradecidos por la expedición.

En una pequeña laguna encontramos larvas de Pníphéranus, nadan juntas en forma de nube de un lado para otro, mecidas por la brisa sobre el agua.

Nuestro botánico toma muestras del Árbol de la Tinta, una curiosa especie que desprende un perfumado latex pardo oscuro, similar a la tinta china pero más viscoso. Es muy apreciada por los escribas, porque se puede transportar en pequeñas pastillas que después se diluyen para escribir o pintar.

En uno de los afluentes avistamos varios Scalaris y un grupo de hurañas Clonopsiperas serpentiformis. No nos adentramos mas porque las Clonopsiperas muestran un comportamiento agresivo y aunque sus ataques son raros, no nos arriesgamos a cruzar su territorio.

A media jornada encontramos sobre una pared plana, señales de Arborescensis Phantasmasis. Cuando se intenta fijar la vista en una  Phantasmasis , parece como si se desdibujase su forma, de ahí su nombre. La única manera de verlas es mirando de reojo, sin fijar la vista. Solo así se perciben sus lentos movimientos trepando por la roca, para lo que están muy bien adaptadas.
A la derecha del camino descubrimos unas impresionantes cuevas con tres entradas. Cada entrada separada por robustas columnas de roca. Si fuese necesario, serán de buen refugio para el camino de vuelta, si es que nos sorprendiese la noche.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ojos de Restúreo                                                                                                        Clonopsipera serpentiformis

 

 

 

Los aullidos de los Restúreos de las canteras cortan el silencio. Son estas, unas criaturas de aspecto pétreo, con las cuencas de los ojos alargadas hacia abajo, lo que les da una apariencia de eterna tristeza. Son apacibles, pero su sonido encoge el alma del viajero. No es extraño que hasta hombres fornidos y curtidos en mil aventuras, derramen lágrimas desconsoladas al oír sus letanías.

Como no vemos el final del camino, y comienza a hacerse tarde, al llegar a una pequeña fuente, decidimos llenar las cantimploras y enfilar camino de regreso hacia el campamento.

El sol está cada vez más bajo y nos empiezan a acribillar los mosquitos.

Apuntamos la presencia de ejemplares adultos de Rhampholeon Naturalis que siempre van en pareja. Entre unos árboles sitiados a unos trescientos metros,  avistamos un grupo de hembras de Ctenomorphas Australicensis y unos Heteropteryx Phoenix con algunas crías de pocos meses.

Anochece, las cuevas de las Columnas quedaron atrás, así que no nos queda más remedio que apretar el paso antes de que se haga completamente oscuro. Caminar por este pedregal sin luz, puede ser muy complicado.
Cuando estábamos a punto de desfallecer de cansancio, al doblar un repecho del camino por fin divisamos el fuego del campamento en un claro entre los árboles. Llegamos justo al anochecer.

Nos sentamos alrededor de la hoguera a cenar asado de Clonopsipera, que a pesar de tener una carne bastante correosa, el hambre de la jornada hace que nos sepa  a gloria.

Los centinelas toman posiciones, el resto nos retiramos a un merecido descanso.


Tierras de Atroh, 19 de agosto del 2015