La naturaleza será el Museo.
En 1960 el ingeniero David Latimer plantó una tradescantia dentro de una botella de 37 litros y la cerró. Solo la ha regado una vez en 1972, desde ese año permanece cerrada herméticamente.
El sistema funciona gracias a que la planta realiza la fotosíntesis de manera normal, nutriéndose de la luz solar, de las bacterias que sobreviven en el fondo y absorbiendo el agua que se genera por la condensación de la humedad. Una vez que el sistema entra en equilibrio este tiende a mantenerse durante décadas.

El experimento me pareció portador de una interesante metáfora sobre el planeta que nos cobija. El aislamiento del sistema recuerda de forma casi directa el confinamiento que hemos pasado a causa del covid 19, pero también apunta la posibilidad de crear espacios con clima controlado donde poder vivir a salvo del desequilibrio ecológico y ambiental al que hemos sometido al planeta. De hecho la NASA se interesó por el experimento de Latimer.
 

Siempre me ha interesado el cambio de percepción que se produce al tomar consciencia de la escala de las cosas. Esa fractalidad tan presente en la naturaleza que hace que en pequeño espacio pueda existir un universo entero.

En diciembre de 2020 recogí en un humedal del Toscá, en Els Ports de Beceite, los elementos necesarios para crear un micro-mundo con la intención de fotografiarlo frecuentemente y observar cómo evolucionaba en el tiempo.