Biomas. La naturaleza será el Museo.

(Experimentos para vivir en un planeta herido)


En 1960 el ingeniero David Latimer plantó una tradescantia dentro de una botella de 37 litros y la cerró. Solo la ha regado una vez en 1972, desde ese año permanece cerrada herméticamente.

En un mundo cercano al colapso ecológico, una de las distópicas posibilidades de subsistencia es la vida en sistemas cerrados.
¿Es posible que las tecnologías que se nos anuncian para habitar Marte o la Luna, sean en realidad para poder sobrevivir en nuestro propio planeta?

 

En diciembre de 2020 recogí en un humedal del Toscá, en Els Ports de Beceite, los elementos necesarios para crear un micro-mundo con la intención de fotografiarlo frecuentemente y observar cómo evolucionaba en el tiempo y ver como van cambiando según las estaciones del año. Después vino el bioma del Delta del Ebro, el de la Collserola, el bioma abierto de Els Reguers y otros.
Esos biomas permanecen completamente aislados del exterior. No se les aporta ni agua ni aire ni nutrientes. Lo único que entra  es la luz del sol.

El sistema funciona gracias a que las plantas realizan la fotosíntesis de manera normal, nutriéndose de la luz solar, de las bacterias que sobreviven en el fondo y absorbiendo el agua que se genera por la condensación de la humedad y el CO2 que producen los organismos y microorganismos que viven en el bioma.
Una vez que el sistema entra en equilibrio este tiende a mantenerse durante décadas, pero una vez que se rompe es muy difícil recuperarlo.

(Este proyecto ha sido realizado gracias a la financiación de S.O.S Arte/Cultura: Ayudas a la creación 2021 VEGAP)

 


 

Proceso de recogida de muestras y biomas en su estado inicial

Para fotografiar los biomas utilicé película Ilford HP5 Plus y una cámara Nikon FM2n 
Todas las fotografías del proyecto son originales únicos en impresión gliceè sobre papel de grabado Somerset 300gr. Las fotografías están intervenidas con óleo, acrílico, spray, lápiz o gel de tinta.