Machacando una perla a martillazos


Es muy doloroso tener que asistir a otra muerte más de una institución cultural de referencia en el país. Deja una sensación de vacío amargo, una sensación de que por una desafortunada serie de decisiones burocráticas y personalismos, se destruye un proyecto que es muy necesario en la ciudad. Se entendería el cambio de rumbo si la institución no funcionase, pero en este caso la paradoja es que si funciona, si es un museo visitado, si proyecta al exterior, si está integrado en el tejido cultural. ¿Por qué entonces se quiebra un proyecto de estas características? No hay solo un factor detrás de este desgraciado desenlace, como siempre la realidad es compleja. Pero dicho de forma que se entienda, el museo se va al carajo por cuatro duros, kilos de ignorancia y toneladas de personalismo.

Se desbarata así un espacio para el arte, que gracias a la gestión de un equipo altamente profesional ha conseguido posicionarlo como uno de los centros más interesantes del panorama artístico, con una programación llena de coherencia y que iba capeando a base de cariño, esfuerzo y profesionalidad los embistes presupuestarios y políticos a los que lo han sometido estos últimos años tanto instituciones públicas como privadas. Decía mi estimado amigo Din Matamoro que "el Marco es un tesoro que tenemos en Vigo" Siguiendo con su metáfora, no tiene sentido alguno machacar una joya a martillazos pero eso es lo que se está haciendo. Se nos dice que la razón que lleva a la reestructuración del museo tal y como lo conocemos es presupuestaria. No es cierto, la razón siempre es política. El problema no es la falta de fondos, si no donde y como se invierten y esa es una decisión de índole político. Para otras cosas sí que hay dinero, en cambio para esto no. Es sabida la falta de apoyo al Marco de Vigo y las absurdas peleas internas entre el ayuntamiento, la Diputación, el Ministerio o de la Xunta de Galicia. Dinero hay, lo que no hay es voluntad política o peor aún, la voluntad es cargarse como sea cualquier posibilidad de emisión que no venga tutelada desde el Palacio de Rajoy o desde el gobierno central. Por otra parte, la entidad financiera que también aportaba capital al museo también hace tiempo que lo abandonó a su suerte. Claro que después del desmantelamiento, robo y posterior venta de esas entidades a gentes que le importa tres pitos la ciudad es de comprender esa posición. Lo más triste de todo es que al MARCO la estocada final se le da desde donde más se debería defenderlo, desde la propia alcaldía de nuestra ciudad. Utilizando los estatutos para hacerse con el control total de la entidad pero no para salvarla y hacerla viable, si no para dar carpetazo a todo el proyecto. Señor alcalde, no tengo por que pensar que su intención no es buena, pero es a todas luces equivocada. Desconozco, si tiene usted un equipo de asesores culturales o toma las decisiones en solitario, en cualquier caso hágaselo ver, porque hace tiempo que desliza velozmente a la ciudad hacia la horterada mayúscula, la vulgaridad y el desastre cultural más absoluto a pesar de que eso le dé más votos. Para que usted me entienda, los vídeos que más visitas tienen en internet son los de tetas, violencia o tipos diciendo estupideces, pero esos millones de visitas no los convierten en obras maestras de la comunicación. No sé si me explico. Consulte con especialistas de verdad, no haga caso a los palmeros, no suelen ser de fiar. Esta usted a punto de cerrar una de las pocas ventanas de comunicación cultural y artística que la ciudad tiene con el mundo. Vivo hace años en Barcelona y desde allí veo con envidia una programación viva, potente, atrevida y que supera a la de muchas instituciones que multiplican por varias veces su escuálido presupuesto. Es un orgullo ver como el museo de la ciudad que me vio nacer puede comunicarse de tu a tu con centros de arte mucho mas grandes. Es una autentica barbaridad desperdiciar todo ese capital. Apuntaba Ángel Cerviño en un acertado escrito , que “El cierre de un museo o de una biblioteca, la cancelación de un programa de becas o el desmantelamiento de cualquier equipamiento cultural son una suerte de mutilación, una extirpación, una dolorosa lobotomía realizada sobre la mente colectiva que construye la historia y forja la memoria” Efectivamente así nos sentimos muchos, como si nos fueran a extirpar algo, pero algo que estaba sano, un órgano que estaba funcionando. Cierto que últimamente al relentí, debido al estrangulamiento económico y falta de apoyo institucional, pero el modelo es el correcto.